“La verdad detrás de la
muerte de María Jiménez”
Su muerte fue presentada como un suicidio. Sin embargo, los informes periciales filtrados revelan lo contrario, signos de asfixia mecánica, hematomas en muñecas, y una cámara rota con huellas dactilares borradas. Entre sus pertenencias apareció una fotografía impresa con un mensaje escrito a mano.
“No debiste buscar en mis negativos. —J”
Enero 2022
La desaparición
María Jiménez tenía una reunión importante con un curador en Miraflores. Era alguien puntual, meticulosa, imposible que falte sin avisar. Aun así, nadie hizo escándalo al comienzo: un mensaje no respondido, una llamada que sonaba y sonaba. Pero conforme pasaban las horas, la sensación era la misma que con una cuerda tensándose: algo no estaba bien.
Febrero 2022
El estudio
La encontraron una semana después en su estudio muerta. El espacio estaba raro: cosas movidas, superficies limpiadas, objetos fuera de lugar. Como si alguien hubiera entrado y salido rápido, tratando de borrar algo pero sin saber exactamente qué. Cuando llegó la policía, ya todo estaba contaminado. La escena decía más que cualquier informe.
Marzo 2022
El hombre que la buscaba
Un excolega de María declaró que, semanas antes de su muerte, ella había recibido varias visitas de un hombre mayor. Dijo que era fotógrafo y que insistía en verla, incluso cuando ella parecía incómoda. No recordaba su nombre, pero la descripción era casi idéntica a alguien que ya había aparecido en otro caso: Javier Montero. Eso fue suficiente para que empezaran las comparaciones con la muerte de Daniel Fuentes.
Julio 2022
El nombre que aparece en las sombras
La Fiscalía cerró el caso como suicidio.
Rápido. Demasiado rápido.
Los colegas y familiares reclamaron, se organizaron, exigieron que lo revisaran otra vez, pero no pasó nada.
La versión oficial quedó ahí, fría, sin preguntas.
“Montero borró sus pasos, pero no las huellas que dejó en nuestras sombras.”